La piel del perro no es como la nuestra: es más fina y tiene un pH distinto, y la capa de grasa natural es la que mantiene el pelo brillante y la piel sin picores. Cada baño de más se la lleva un poco.
Según el tipo de pelo
- Pelo corto (beagle, bulldog, labrador): cada seis a ocho semanas suele bastar.
- Pelo largo o rizado (caniche, bichón, shih tzu): cada cuatro a seis semanas, porque el pelo atrapa más suciedad y se enreda.
- Doble capa (golden, pastor alemán, samoyedo): cada ocho a diez semanas, y con un buen deslanado en los cambios de estación.
Lo que sí puedes hacer cada día
Cepillarlo. El cepillado reparte la grasa natural, saca el pelo muerto y te avisa a tiempo de nudos, pulgas o una herida que no habías visto.
Si huele mal pocos días después del baño, no es que necesite más baños: conviene mirar la piel, los oídos o los dientes.
Si lo bañas en casa
Usa siempre champú de perros, nunca el tuyo, y agua templada. Aclara muy bien: los restos de champú son la causa más habitual de picores. Y sécalo del todo, sobre todo en invierno y en los pliegues.